Liderar es un arte y no basta por tanto para ejercerlo, con el instinto que más o menos acentuado poseamos para ello. Hay que desarrollarlo conociendo y practicando los principios probados por la experiencia y los avances de las ciencias humanísticas. El líder se hace, rara vez nace. Así que es muy importante aprender a ser un buen líder.
Conocer, comprender y guiar a sus subordinados es deber de todo líder.
El ejercicio del Liderazgo conlleva tres aspectos principales:
• Psicológico: Por aplicarlo sobre seres humanos.
• Pedagógico: Por ejercer la instrucción y la educación.
• Moral: Por regular las conductas e influir en el comportamiento.
Liderar no es simplemente, dar órdenes, aunque se den con mucha energía y con ademanes autoritarios, ni es doblegar voluntades.
Liderar es educar, entendido como lograr el desarrollo de toda la perfección que la naturaleza humana lleva consigo.
También es instruir: enseñar las nociones técnicas precisas y dirigir los ejercicios prácticos, para proporcionar a los subordinados los conocimientos específicos que necesiten para cumplir sus misiones.
También es conducir, que consiste en guiar y dirigir a los subordinados de forma, que perfeccionando la educación e instrucción en el ámbito colectivo, desarrollen la comprensión y cooperación entre todos.
Usted ya sabe que se puede comprar el tiempo de un hombre, su presencia física en determinado lugar y su actividad muscular. Sin embargo, no se puede comprar su entusiasmo, su lealtad, su iniciativa y su entrega de corazón, de espíritu, de alma.
Poco a poco estos temas van a formar parte de nuestro comportamiento habitual, e integrándose a nuestro historial de conocimientos, por ello este tema se va ir desarrollando en orden de fecha y de profundización, al igual que los demás temas…
“Cuando se emplea a las personas de forma coherente con su naturaleza, entonces las órdenes son ejecutadas como una corriente que fluye”.



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